By Abdel Hernandez San Juan
Estoy conmovido con las piezas de Aissa, es una de esas artistas que me deja sin palabras, ella como artista y su arte explicitan la imagen del artista en la nueva era, no solo por sus obras, aunque también, sino en general, por el modo en que con ella el artista, su obra y su estilo de vida, se fusionan. No se trata en ella de practicar la poesía en la vida, como diría Bretón, sino antes bien a la inversa, de practicar la vida en el arte o con este y en como el arte puede participar en una relación espiritual y creativa más amplia del artista con el mundo cotidiano y de las tecnologías en este, ese mundo diario que es la vida misma en su belleza pasa aquí al primer plano, las obras del artista devienen interfaces tecnológicos que explicitan fragmentos de ese proceso más amplio.
Tanto la avidez heurística, lúdicra y de conocimientos, como el encuentro del artista con lo novedoso, lo enigmático o lo inesperado devienen aquí en piezas-pasajes, interfaces que no pretenden ofrecer una imagen de totalidad o sobre algún todo más que por el hecho de evocarlo. Aquí el artista deja de ser únicamente el demiurgo que extrae a la materia desde el fondo de la nada, una forma a lo informe, o simplemente el semiólogo que relaciona signos pre-dados para articularlos en sistemas iconográficos o visuales, para devenir él, sus obras y el ambiente en que vive, una y la misma cosa, este es pues el artista de la nueva era en que son los medias lo que han llegado hasta nosotros en nuestros más diminutos espacios domésticos y no nosotros quienes disponemos de ellos desde una extrinsecación instrumental.
Estas son las nuevas relaciones entre homogeneidad-repetitividad tecnológicas y la repetitividad de los rituales cotidianos devenidos rituales modernos a que me he referido en mi ensayo El ritual en los Mundos Tecnológicos de la Vida Cotidiana, es ese tecno-senso que ha pasado de las computadoras a los cuerpos y no a la inversa. Aquí la pieza de arte funciona como el demo o refrescador de pantallas con sus dinamismos, algo que motiva la contemplación transcendental alrededor de un diminuto fenómeno visual el cual a su vez, a pesar de su riqueza en colores y dinamismos, esta frente a uno también para simplemente refrescar los sentidos, amenizar la vista, armonizar el ambiente computarizado, algo que suple una función, aquí la de un masaje en los ojos, que puede pasar desapercibido por integrado a la vida cotidiana, tanto como reclamar por su riqueza estética, visual, sensorial y en ocasiones también sonora, nuestra minuciosa atención.
Sus sencillos ambientes tecnológicos desarrollados como computer interfaces de demos visuales abstractos en los que priman el color y el dinamismo cinemático de formas, explicitan a un nuevo artista que no solo nos está hablando del alma dentro de las nuevas relaciones entre espiritualidad y tecnología, tecnología y ambiente, sino también la evocación de un ser, ella misma como artista y sensibilidad, que está en armonía espiritual y emocional con las nuevas tecnologías. Se trata de creadores que optan por volverse artistas que habitan con sus piezas en ese espacio refigurado que las nuevas tecnologías han generado, reclamando del hombre una condición más sencilla.
Pervive aun en Aissa, si bien desde nuevos parámetros tecnológicos, el aleatorismo experimentalista que unió hace algunas décadas la relación entre cinema de la pintura y la electroacústica en la música, en este, sin embargo, adquieren primacía ecológica las relaciones entre sensibilidad, emoción y tecnología. Sus piezas de ambientes tecnológicos, recuerdan en algo aquellas suertes de microcinemas de la pintura, literalmente proyecciones artísticas que consistían en filmaciones del proceso de una pintura desde la paleta, solo que aquí el proceso es a la inversa, pues vienen a ser los fenómenos sensoriales y visuales suscitados por el computador como realidades abstractas en sí mismas o por lo que en ellas o desde ellas sugiere un determinado referente, lo que deviene objeto de atención, piezas que son demos computarizados directamente proyectados en pantallas desde el computador.
Como decía antes algo que motiva a la contemplación transcendental alrededor del mas diminuto fenómeno visual, aquí el computador mismo vuelto a la minuciosa atención. No se trata, sin embargo, con estas piezas y la atención que en ella esta supuesta como un reparar sobre la tecnología en sí misma como fenómeno, de aquel laboratorio obcecado en la simple relación entre el sujeto de la observación, la atención, la percepción, y el objeto de estas, aquello que observa o percibe, sino antes bien de un laboratorio heurístico vivo movido por búsquedas que lo son también hacia la vida y sobre esta en el cual observación, atención y percepción quedan expuestos a la exploración y a las preguntas de búsqueda.
Tampoco se trata de aquel relativismo a ultranzas sobre el punto de vista en la cuántica, no importa aquí tanto relativizar al observador declarándolo subjetivo, cuanto que llamar una atención y exaltación transcendental hacia lo diminuto, un modo también de evocarnos a nosotros mismos en el tiempo y el espacio, a nuestra nueva era y a aquello que con ella estamos deviniendo el ser, la tecnología, la sensibilidad, la memoria. Las piezas de Aissa, sin embargo, no se agotan en estos demos-interfaces tecno computarizados proyectados sobre grandes pantallas de luz y presentados en muestras tanto en el Forest Castle Tecnology Lab como en F5 en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, sino que ha explorado otros aspectos multi-aspectualizando su búsqueda y trayendo el primer plano, por un lado, el elemento tecnológico, es decir, el generador o programador tecno visual, el software mismo. Una de las piezas a que me he referido iniciaba esto, HORIZONTE 2 Video, El paisaje urbano visto desde el sistema de ondas YC del programa de edición Adobe Premier, T: 1.00 min, como en su muestra reciente premiada en el centro de Desarrollo SCISSORS2.

Siempre me ha resultado curioso e incluso agradable ver como de la cotidianidad emergen mecanismos de comunicación que influyen, estructuran, modifican el lenguaje urbano, explicita Aissa respecto a su muestra SCISSORS, Proceso que fluctúa tal cual se diversifican las herramientas que propician la inmediatez de las relaciones humanas entre tiempo y espacio. KIERS SR PART D MI RALIDAD, Lenguaje urbano cifrado generado por la exclusión semántica de caracteres producidos por la inmediatez de los msm de texto por celular. SCISSORS propone dialogar acerca de la emergencia de otras formas de lenguaje que se originan internamente dentro del sistema del cual subyacen a partir de la autonomía que imponen las nuevas tecnologías.
Este arte es sobre todo y primero vida. Se presta atención en él a esas refiguraciones propias a las relaciones entre nuevas tecnologías, reciclaje y urbanismo, algo que rebasa con creces sus apariencias según las cuales a un arte tan abundante en efectos tecnológicos y visuales no se le abría supuesto otrora semejante relación a procesos vitales intensamente envueltos en búsquedas heurísticas. Se trata pues de un nuevo tecno-sensual, liviano, light, como algunos le dicen para evocar ligero, pero estrechamente relacionado a la vida, intensamente espiritual tanto como abundante en plasticidad y productivo. Las fotografías de Aissa son tan excepcionales en calidad y riqueza como sus piezas demos interfaces tecnology environments. Estas, sin embargo, reparan en otros aspectos relativos a su búsqueda.
Mientras las piezas interfaces de procesos más amplios proyectadas para pantallas digitales con gran luminosidad consisten en microcinemas digitales de procesos visuales que evocan la pintura y el color, estas son en su generalidad abstractas en tanto las fotografías reparan en la relación entre la luz y la sombra alrededor de sencillos elementos figurativos que la artista escoge y relaciona alrededor de un setting que crea para la cámara.
Aunque el interface es un concepto lingüístico que supone el media como elemento material-coseico, como lo dice el concepto inter-fase, este subraya una fase que esta inter en un proceso que puede contemplar dos o más fases anteriores y posteriores a él, contempla también fenómenos no lineales en el sentido de cómo se da la relación de elementos en la sucesión o la secuencia, puede ser un interface entre espacios que se encuentren en relaciones variadas, tanto como contemplar procesos sincrónicos, en cada uno el interface, sin embargo, se desenvuelve de modos específicos al tipo o la modalidad.
No se trata en Aissa del interface por ejemplo como este se da en la tela aleatorista, que defino como la tela como interface en ciertas modalidades del informalismo abstracto cuando la tela en su conjunto o fragmentos de esta es colocada a la intemperie a recibir azarosamente efectos de procesos naturales que luego se retoman. En estos cuando vemos la tela en el primer plano, toda ella y lo que en ella vemos parece ser solo el interface de un proceso que solo ella retiene, si bien algo de ello prevalece en el interface que genera la proyección en gran escala sobre la pantalla para los espectadores, este elemento retenido no lo es aquí un interface irrepetible pues puede permanecer grabado infinidad de veces en la memoria externa, en el memory flash o en el hard drive.
Tampoco es el interface en la pintura gestual como por ejemplo en las clásicas telas azules de Klein donde vemos las telas con las impresiones de los cuerpos femeninos, las imágenes de las mujeres pintadas que imprimaron su cuerpo y las vitrinas con una cantidad y peso delimitada del pigmento azul utilizado, o simplemente cuando la tela deviene interface de una composición con fragmentos como en lo que la tejana Terrell James llama Field Studies, si bien, también, algo de esto prevalece en un modo distinto. No se trata al menos en estas piezas de Aissa de aquel interface que he analizado en modalidades del procesual art como las de la brasileña Ligia Clark o la venezolana Antonieta Sosa, donde en la primera un diminuto objeto deviene interface por aquello que como elemento en si visible remite o evoca en procesos o vivencias de Ligia sola o en sus relaciones con otros.
En Ligia el elemento en cuestión se torna interface porque se vuelve el mismo altamente poético, este evoca una vivencia que, o bien no es del todo reconstruible o bien se quiere subrayar la inconmensurabilidad poética de la vivencia en sí, en Antonieta el proceso mismo es el que está en el primer plano en su presente ahora y aquí, el elemento es interface solo en tanto ese media en su presencia material y visual es vehículo a través del cual esos procesos anteriores, simultáneos y posteriores se remiten continuamente.
En estas piezas de Aissa tenemos un proceso inverso, en vez del azar en la tela, se trata de un fenómeno tecnológico que ella percibe frente suyo en el correr de un programa computarizado de software, fenómeno visual suscitado por la misma tecnología sobre el cual ella repara, el cual llama su atención y sobre el cual ella quiere llamar la atención, se trata aquí pues antes bien de ready mades si entendemos el concepto de ready made no solo en su acepción duchampiana, aunque también en esta, sino en su amplitud lingüística, la memoria corporal, por ejemplo, trabaja continuamente con ready mades de datas. En el modo de ready mades la artista escoge un fragmento de realidad de la tecnología, que es tecnología de la realidad, el cual es en sí como data un fenómeno visual y sensorial en tanto en el modo de un segundo ready made, lo proyecta en circuito continuo desde su laptop hacia una pantalla de grandes dimensiones que el espectador va a contemplar.
Aunque sería interesante abundar en como experimenta Aissa vivencial y sensorialmente esta fenómeno, lo fascinante aquí es que un proceso perceptivo que ella ha vivido, y la atención minuciosa en que toma cierta distancia hacia esa tecnología, lo transcendental en lo diminuto que aludía antes, está siendo desplegado, como en los museos de ciencias naturales, a lucir para el disfrute y regocijo sensorial de los visitantes sobre grandes pantallas, un modo de llamar a la contemplación de la naturaleza de la naturaleza en una tecnología avanzada. Cierto es que primero aquí tenemos allá afuera esa pantalla en la que contemplamos ese fenómeno puramente físico, es ese volver a reiterar frente nuestro la tecnología que esa tecnología es llamando a percibir sus efectos.
Aquí el concepto de interface es primero puramente tecnológico, es la pura tecnología que muestra a la tecnología misma, ese laptop y esa pantalla sobre la cual una información y un data físico con su correlato visual ocurre ante nuestros ojos, tenemos también, sin embargo, una relación suigéneris entre interface y ready made en tanto, por un lado, ese data, no es el mismo cualquier data, como cuando en una feria de tecnologías se muestra una tecnología y la imagen idónea que mejor le ilustra o promueve.
Antes bien aquí tenemos una relación entre el data visual y el continuum de vida de la artista, como decía antes, donde los distintos ready mades se relacionan a la memoria corporal de Aissa antes y después incluyendo la memoria misma de ese ready made en tanto no solo Aissa continua en su vida inmersa en esos ambientes tecnológicos, sino que sus ready mades anteriores, respecto a los cuales Aissa guarda la memoria sensorial de una vivencia, han devenido para ella sus propias piezas de arte. La pieza artística misma es en Aissa interface para ella y para los espectadores, tanto como para la relación entre ella y los espectadores. Muy relacionadas a la memoria corporal de Aissa, estas piezas son, algo que he expresado reiteradas veces en torno a las altas tecnologías en el mundo anglosajón como en cualquier lugar alrededor del planeta, de una sensualidad exorbitante.
Notas
1-Estas breves líneas sobre Aissa son solo una primera aproximación preámbulo a un ensayo posterior más amplio que contemple a Aissa como artista plástico y al conjunto de sus piezas que incluyen además de estas incursiones, fotografía, pintura y otros elementos, reviste como primer esfuerzo, sin embargo, un valor experimental y heurístico, estimulante y motivacional tanto para mí como para Aissa. En estas líneas sencillas experimento la posibilidad de dejar abierto a la escritura, en tanto modalidad escritural, mis primeras impresiones con una parte de la obra visual de una artista plástico y que el lector disfrute tanto lo que desenvuelvo sobre la artista como aquello que en el texto mismo supone un relacionarme a ella en la relación entre mi pieza de escritura y las piezas artísticas de Aissa.
2- Para otras incursiones mías previas con el concepto de interface leer mi ensayo Cuerpos Eticos sobre la venezolana Antonieta Sosa, mi ensayo sobre la tela como interface en las pinturas de la informalista abstracta tejana Terrell James, también incursione este concepto en mi edición del video A Zombi in Interface sobre el venezolano José Antonio Hernández Diez.
3- Respecto al título de estas breves líneas permítaseme un desliz dadaísta, evocando a Tzara y la decisión de la palabra Dada encontrada al azar en un diccionario, La noción de Acrobat de la cual me valgo en mi título de este ensayo en su acepción literal circense de acróbatas, (ver mi pieza Derrida y la Acrobacia), se utiliza junto a la noción de Adobe, palabra que literalmente describe una técnica de la arquitectura tradicional venezolana, (ver libros de Paolo Gasparini sobre el adobe en la arquitectura venezolana), para definir un programa de compatibilidad y conversión en Pdf titulado así Adobe acrobat pro 9.
